Mikhail Gorbachov

 

El Año Internacional de la Paz, año de acciones conjuntas de todos los Estados

Mensaje al Secretario General de la ONU

 

 


Publicado por vez primera:  En ruso, en el diario Pravada, el 28 de marzo de 1986.
Fuente de la traducción: M. Gorbachov, Moratoria: Recopilación de discursos e intervenciones del Secretario General del CC del PCUS sobre el cese de las pruebas nucleares (enero - septiembre 1986). Editorial de la Agencia de Prensa Novosti, Moscú, 1986.
Esta edición: Marxists Internet Archive, enero de 2024.


 

 

 

Estimado señor Secretario General:

En la Unión Soviética han aprobado con satisfacción el que el presente año 1986 haya sido proclamado unánimemente por la Organización de las Naciones Unidas el Año Internacional de la Paz. Consideramos que es la manifestación del deseo mundial de asegurar, por fin, el viraje hacia el mejoramiento de las relaciones internacionales.

Este enfoque concuerda completamente con los principios y objetivos, definidos por el XXVII Congreso del PCUS de la política exterior. Consideramos nuestro ideal un mundo sin armas y violencia, en el que cada pueblo podría vivir en condiciones justas y seguras, determinando libremente su destino.

¿Es viable abrir el camino hacia un futuro así desde nuestro mundo actual, mundo sobresaturado con las armas que amenazan con convertirlo en un desierto sin vida? Nuestra respuesta es una sola: la afirmativa. Para ello hay que comprender, antes que nada, que en nuestra época nuclear-cósmica nuestro planeta es demasiado pequeño y frágil para soportar guerras y política de fuerza; hay que aprender una nueva forma de pensar política, la cual exige que la filosofía de sobrevivir y de seguridad mutua sea apoyada con acciones audaces y decididas. Esta es la esencia de los postulados promovidos por el Congreso del PCUS.

La proposición expuesta en el Congreso sobre las Bases del sistema universal de la seguridad internacional concuerda con los objetivos y tareas del Año Internacional de la Paz. Se trata de convertir la coexistencia pacífica en el principio universal de las relaciones interestatales plasmado en la constructiva y creadora interacción de los Estados y pueblos.

El Congreso determinó como meta principal de la política exterior de la URSS la realización del programa de seguridad universal promovido el 15 de enero de 1986. La médula de este programa es el plan de liquidación de las armas nucleares por etapas y la prohibición de las armas cósmicas de ataque. Conjuntamente con las armas nucleares, la Unión Soviética propone liquidar completamente las químicas y renunciar a la creación de otros medios de exterminio masivo. Además, nosotros estamos dispuestos también a avanzar tan lejos como lo podrían hacer otros Estados en la reducción de las armas convencionales y las fuerzas armadas. Todas las medidas propuestas por nosotros estipulan la realización del control, incluidas, en el caso de necesidad, las inspecciones sobre el terreno. Este control debe ser suficientemente efectivo para que pueda garantizar el cumplimiento de los acuerdos por cada una de las partes.

Los pueblos pueden y deben lograr que el Año Internacional de la Paz entre en la historia de la humanidad como el del inicio de la creación del sistema universal de la seguridad internacional, y que cada año siguiente de nuestro siglo se convierta en un jalón en la vía para liberar completamente a la humanidad de las armas nucleares y eliminar la amenaza del exterminio total.

Una posibilidad para ello brindarían el cese completo y la prohibición de las pruebas de las armas nucleares. No realizar las pruebas significa poner fin a la creación de nuevos tipos y al perfeccionamiento de dichas armas, significa iniciar un movimiento real hacia la liquidación de los arsenales nucleares. Los pueblos del mundo centran hoy su atención en este problema.

Un importantísimo acontecimiento del Año Internacional de la Paz sería el acuerdo de liquidación total, a base de reciprocidad, de los cohetes de alcance medio soviéticos y norteamericanos en la zona europea. La Unión Soviética está dispuesta a realizar tratados sobre el particular, al igual que sobre las pruebas nucleares, sin relacionarlos con ninguna otra cuestión.

El Año Internacional de la Paz podría destacarse con el despliegue de esfuerzos mancomunados orientados a la asimilación pacífica del cosmos, a la creación de las organizaciones básicas para la colaboración internacional con el fin de prevenir la carrera armamentista en el cosmos y de aprovecharlo con propósitos pacíficos, como lo exige, de hecho unánimemente, la Organización de las Naciones Unidas.

La creación de un sistema universal de la seguridad internacional no es sólo una tarea compleja sino una tarea de carácter global que requiere esfuerzos comunes de los Estados y pueblos, de todos y de cada uno. A la resolución de la misma tienen que aportar eficientemente todos los foros internacionales y en primer lugar un órgano tan general de colaboración multilateral como lo es la Organización de las Naciones Unidas. La causa viva del aseguramiento de la paz no debe ahogarse en la logomaquia interminable. Los pueblos esperan que todas las negociaciones en curso brinden resulta dos y se tornen efectivos.

Un importante papel debe desempeñar el diálogo regular —bilateral y multilateral— de los dirigentes de todos los países. A la vez hay que tener presente que, en virtud de la Carta de la ONU, la responsabilidad particular por la situación en el mundo recae sobre los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, quienes, además, son las potencias nucleares. Precisamente por ello la Unión Soviética propone a los líderes de las cinco potencias sentarse a la mesa de conversaciones y discutir qué es posible y hace falta para fortalecer la paz, para liquidar, ante todo, las armas nuclea res. Y es evidente que no se tiene el propósito de reconocer ciertas pretensiones de “dirigir” los asuntos mundiales, sino lo contrario. Porque a más de eliminar las mencionadas armas dejaría de existir el llamado club nuclear, de los Estados que las poseen, sería realizado un gigantesco avance hacia la democratización de las relaciones internacionales.

Al promover un programa de gran envergadura para garantizar la seguridad internacional, la Unión Soviética parte del que las actividades, planificadas y realizadas en el marco del Año Internacional de la Paz, deben contribuir a las acciones conjuntas de los Estados y pueblos orientados a eliminar el peligro de guerra, a movilizar para ello a los más amplios sectores del público.

Los dirigentes soviéticos, al hacer esfuerzos decisivos para asegurar un viraje radical que mejore la situación internacional, cumplen el mandato de todo nuestro pueblo y se apoyan en el potencial de la paz que crece en el planeta, en la razón y la buena voluntad.

Los soviéticos esperan que el Año Internacional de la Paz sea aprovechado por todos los países para dar pasos concretos, prácticos para salvar a la generación presente y las venideras de la amenaza con la catástrofe nuclear. La Unión Soviética seguirá participando en los esfuerzos para plasmar los objetivos del Año Internacional de la Paz cuyo lema es “Garantizar la paz y el futuro de la humanidad”, seguirá contribuyendo activamente al aumento del papel y prestigio de la Organización de las Naciones Unidas en el fortalecimiento de la paz, la seguridad de los pueblos y la colaboración internacional.

 

M. GORBACHOV